Una pareja llamada Sus scrofa domestica y Petunio
pasaron la luna de miel con los ombligos uno en uno,
pues en su presura de consumar el momento
confundieron el lubricante con un pegamento
y por ello, cada orgasmo dura hasta treinta minutos
aunque del revolcado en lodo, pasamos al susto
cuando al decir oinc, se nos escapa un estornudo.
Como si no fueran suficientes los líos
del halal musulmán y el cashrut judío,
ahora la otra carne blanca es el moderno bruno.
Gabriel Fuster
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