52.- Madres al fin y al cabo

Me confinaron al encierro sin preguntar mi opinión. Mi única culpa, ser madre de dos pequeños que no pueden estar en contacto con el medio ambiente, porque no se sabe si ese virus permanece mucho tiempo en las cosas y en el aire, pero antes de que algo pase, lo mejor es encerrarse.

Han pasado ya doce días, los niños no pueden ni asomarse al área de juegos, ven a sus amigos por la ventana como si estuviéramos en época de guerra y guerra es la que se vive dentro de la casa, porque la televisión y los videojuegos se convierten en el único entretenimiento duradero para que la madre trabaje, pero eso no es pedagógico, dicen los que saben, que hay que restringirles el horario, hay que buscar que se ocupen en otras cosas para que su cerebro evolucione y no tengan traumas psicológicos de grandes. Ellos están encerrados pero la vida afuera sigue, las fechas de entrega de trabajos se cumplen y el show debe continuar…

¡Hasta cuando! ¿Hasta cuándo durará el encierro? El virus no se irá por arte de magia, tendremos que aprender a convivir con él, tendremos que aprender a vivir con mayor higiene y conciencia de las cosas,  ahora los niños no podrán ir a la escuela por una simple gripa. Se quedarán en casa ¿Y las madres?

Nadie ha pensado en las mamas y menos en las que trabajamos. Nosotras nos partimos el lomo todo el día,  cuidando a los niños, buscando actividades para que se entretengan, manualidades, cocina, juegos, teatro guiñol y un rato de cinito con palomitas. Todo suena divertido y fácil de llevar al cabo. Es maravilloso ser madre, es increíble poder disfrutar a los niños, en periodos extraordinarios, aunque sea por una emergencia sanitaria. Tenemos el pretexto perfecto para convivir las 24 horas del día. Pero al llegar la noche cuando los pequeños por fin se duermen y la madre está agotada de tanto disfrutarlos,  la triste realidad regresa a nuestras vidas, fuimos madres todo el día pero no acabamos nuestro trabajo. Somos profesionistas y tenemos que demostrarlo.

Son las 10 de la noche y hay que comenzar a trabajar… porque el ser madre y ama de casa no genera remuneración, porque para poder comer hay que trabajar, así que adelante a escribir y escribir antes de que amanezca y los niños necesiten de nuevo a su mamá, porque contratar a una nana se sale del presupuesto, las escuelas y guarderías están cerradas y cada vez que a los pequeños se les ocurra estornudar aunque sea por la pimienta se irán de nuevo a casa a guardar cuarentena para no contagiar….

El gobierno piensa en dar ayuda a los pobres, a los ancianos, a los necesitados, a los restauranteros, al sector turístico y todos los que tuvieron que cerrar. ¿Y nosotras que somos madres… profesionistas y para acabarla de amolar trabajamos por honorarios?,  ¿Alguien nos ayuda? ¿Alguien piensa en nuestro cansancio, nuestro hastío y nuestro encierro? Claro que no. Somos madres y  las madres aguantamos todo… hasta los virus fuera de las computadoras que no nos dejan trabajar. ¡Feliz día de las madres!

Ana Nichols

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