¡Extra, Extra!
Atraparon por fin al loco que apuñalaba a sus víctimas por toser en la vía pública.
Camila Alvarado Vargas
¡Extra, Extra!
Atraparon por fin al loco que apuñalaba a sus víctimas por toser en la vía pública.
Camila Alvarado Vargas
Don Rosalío era un hombre amable, pero inexpresivo para demostrar su cariño. Trabajaba en los cuartos fríos de una inmensa carnicería. Cada vez que tenía intimidad con su esposa la llevaba a la heladera de su cama. Sus manos, su boca brotaban estalactitas y estalagmitas.
El cuerpo de su mujer, lleno de estrías por las caricias lánguidas de su marido, se preguntaba cada vez que el macho la montaba en qué momento habría de sentir un fogonazo en su cocina. Nunca sucedió, pero definitivamente valía la pena la esperanza a cambio de tener diariamente en la mesa los mejores cortes de carne.
Camila Alvarado Vargas
Ellas, gotas de agua
bailoteando hacia mi espalda
fiebre de rocío
sudándome cariño
apariciones en relecturas
corales que me derraman
maletines de viaje
cadenitas de plata.
Quiero escapar de Ellas
pero no sé esconderme.
Son delirio
cuerpo anclado
capullitos en mis alas
nacimiento
muerte
renacer
deceso
rinconcito florido
con sabor a México.
Quiero escapar de Ellas
lo juro
pero desconozco mejor escondite
que no sea la armadura
de sus huesos.
Camila Alvarado Vargas