Archivos de la categoría ‘Esteban Ovalle Carreón’

61.- ¿Cuál es la mejor religión?

mayo 10, 2009

UN ATEO PLATICA CON DIOS

COSA CURIOSA, DESDE NIÑO NUNCA LE ATRAJO NINGUNA RELIGIÓN y por lo mismo no asistía a ningún tipo de iglesia o templo. Más grande cuestionaba muchas cosas que le decían eran dogmas de fe. Todos aquellos que lo conocían -o creían conocerlo- empezaron a decirle “oye, eres un ateo”, y empezaron a criticarle sus ideas.

Él era feliz, pues se consideraba un librepensador y además, con su actitud no le hacía daño a nadie, al contrario, apoyaba a todo aquel que le solicitaba ayuda.

Lo chismes y habladurías llegaron a preocuparle tanto que se puso a cavilar: ¿“caramba, en verdad  seré eso que dicen que soy?

“Siempre me han dado miedo las religiones. He aprendido que son tan beligerantes –pensaba- y hay en ellas tan poca tolerancia. Quienes son muy religiosos suponen que su religión es la única verdadera, y odian, desprecian, compadecen y ven como animal raro a quienes no piensan como ellos o pertenecen a otra. Por motivos de religión los hombres se han perseguido unos a otros, se han matado; en el mejor de los casos las diferencias de religión son de  origen de suspicacias y de hostilidad; -se dijo a si mismo-. Continuó: creo que la mejor religión es el amor; y el mejor rito religioso consiste en hacer el bien, pues el bien no  es otra cosa que el amor que se ha levantado las mangas para trabajar”.

Si Dios es amor—otra cosa en verdad no puede ser-, entonces quien hace el bien lo adora mejor que en cualquier ceremonia. Nadie diga –menos presuma-que es persona religiosa si no hace el bien a los demás. Amar y hacer el bien; he ahí la liturgia más hermosa y santa”.

Siguió reflexionando: “si desprendemos la epidermis de hipocresía que cubre la realidad, veremos que en el mundo han sido y son más los ateos que los creyentes. El cotidiano y reiterado desacato a las leyes divinas denota más incredulidad que Fe. Quien transgrede conscientemente la PALABRA DE DIOS, DEL SEÑOR, DEL OMNIPOTENTE, etc. una y otra vez, no cree en Él”.

“ATEO es quien miente, engaña, difama, abusa o roba. ATEO es quien peca, se confiesa, cumple su penitencia y sigue pecando. ATEAS son las señoras chismosas, insidiosas, intrigantes o livianas, aunque se cuelguen 10 rosarios en el cuello y recorran el templo de rodillas, o quienes al comenzar el día leen un pasaje de la Biblia y un minuto después están –hipócritas-atacando al primero que se les pone enfrente; y aquellas –y aquellos- que desatienden su casa y familia para andar predicando –fastidiando- de puerta en puerta la palabra de DIOS, y presumen como algunas artistas ante las cámaras de T. V. “anoche estuve platicando con Jehová”.   ATEOS son quienes se engañan a sí mismos, jurando en un Dios, al que menosprecian y deshonran, porque, fariseismo a un lado, ningún significado respetable tiene para ellos.

¿Pero, qué creen? En cierta ocasión levantó su mirada al cielo y preguntó: ¿Señor, los ATEOS van al cielo? No escuchó los clásicos sonidos de los rayos, relámpagos y trompetas, pero sí una voz muy lejana y clara que le dijo: “los buenos sí. Sólo que en ese Cielo me escondo un poco, -dijo sonriendo con picardía- para que los ATEOS no me vean y sientan vergüenza de su error”.

“Entonces –volvió a preguntar desconcertado-¿No es necesario creer en TÍ para salvarse?”

“N’hombre; mira, para que no batalles, pon mucha atención a lo que te voy a decir: todos los que hacen el bien creen en Mí –contestó Dios-aunque no crean. Así de esas. Quien ama está predicando la mejor religión, no le des más vueltas. Lo que salva es el bien. Si el que lo hace no cree en Mí, eso no importa, me vale; pues yo si creeré en él. La salvación está en el amor. Para bien tus orejas: de todas las religiones, –sin excepción- se podrá dudar, pero del amor no puede dudar nadie, nadie, nadie, nadieeeeee…

Al escuchar estas sabias explicaciones respiró hondamente y con tranquilidad, sintiendo que se quitaba –como Pípila- un gran peso de encima, pues se enteró de que, sin saberlo, siempre había practicado la verdadera y única religión: la del AMOR.

Quería gritar a los cuatro vientos que ¡¡No era ateo!!!! que jamás lo había sido, pero se contuvo…

Ahora sabía firmemente que:

¡Los ateos eran otros!

Esteban Ovalle Carreón


Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.