Archivos de la categoría ‘José Luis Esquivel’

72.- El día que la influenza despoblo a la UANL

mayo 6, 2009

Nadie podía predecir las consecuencias de una peligrosa pandemia ni los habitantes del país entendieron la gravedad de la misma, hasta que los medios de comunicación incorporaron a su agenda de noticias el nombre de la influenza porcina que desde el 16 de abril estaba ya en los diccionarios de la Organización Mundial de la Salud y de la Secretaría de Salud de México.

El estudio de dos casos detectados impulsó la alerta y de pronto el domingo 26 de abril las autoridades federales decretaron un cerco sanitario y cancelaron las actividades en los centros educativos de todo el país, incluidas las instituciones de educación superior tanto públicas como privadas.

La televisión difundió de inmediato tan inusual medida de prevención por miedo al contagio masivo, y los correos electrónicos comenzaron a poblar las computadoras de muchos directivos y profesores de la UANL para certificar la ausencia de clases el siguiente día, lunes 27 de abril, apenas una semana después del descanso obligatorio de 15 días por Semana Santa.

El desconcierto y la sorpresa se apagaron cuando los programas televisivos ratificaron la orden federal y las autoridades civiles y universitarias del Estado ratificaron la necesidad de evitar la concentración de personas en sitios públicos y empezaron a lanzar recomendaciones sanitarias propias del evento en puerta.

Y la Univeridad Autónoma de Nuevo León quedó despoblada de alumnos en todas las escuelas y facultades, pues solamente se permitió el acceso al personal de las áreas administrativas. Muchos jóvenes creyeron conveniente hacer algunas precisiones de tareas con sus profesores y acudieron en forma aislada a buscarlos en distintas dependencias.

La orden fue determinante: ¡Todos a su casa y a utilizar cubrebocas!

Ciudad Universitaria, sus extensos jardines y edificios emblemáticos, así como los campus de Medicina, Mederos y los demás donde operan facultades y preparatorias, vivieron la soledad de una calurosa primavera con el sol candente como símbolo.

Días después se cambió el nombre de influenza porcina por el de influenza humana A H1N1 y se obligó a estrechar el cerco santitario con el desalojo de todas las empresas y negocios cuya actividad no es prioritaria o de primera necesidad, además del cierre completo de las escuelas y universidades del 1 al 5 de mayo.

Se apagó el vocerío en todos los rincones de la UANL. Cesó el ajetreo en todas las áreas y se pospusieron los planes y asuntos pendientes en todas las dependencias. Los mensajes electrónicos encontraron cauce frenético para continuar programas académicos o resolver dudas e intercambiar toda clase de teorías conspiraciuonales. sospechas, temores, dudas y conclusiones propias sobre tan raro fenómeno médico-sanitario.

La UANL conformó un equipo especial encabezado por el Rector, Ing. José Antonio González Treviño, para dar cauce a las inquietudes de la comunidad universitaria y para asumir la responsabilidad de la comunicación oficial a fin de evitar la contaminación del ambiente con el disparo de indicaciones que suelen irrumpir por todos lados en estos casos.

La UANL puso a disposición de sus trabajadores los servicios médicos en casos de urgencia y dio a conocer el acopio de medicamentos para atender a quien presente síntomas de la influenza humana, pero también mantuvo en pie de guerra a su personal en el Hospital Universitario “José Eleuterio González” con el fin de que la población nuevoleonesa mantuviera la calma y se sintiera arropada en todo momento por científicos de comprobada trayectoria.

El lunes 4 de mayo, tras una larga reunión de casi tres horas entre el Presidente Felipe Calderón y los Gobernadores de los 31 Estados y, ¡oh sorpresa!, el mandatario del Distrito Federal, Marcelo Erbrad, se llegó al acuerdo de reiniciar las actividades laborales el miércoles 6 y el jueves 7 las clases en preparatorias y universidades, posponiénodse el retorno a las escuelas de educación primaria y secundaria hasta el lunes 11.

Hoy la UANL recoge esta efeméride en su larga vida de casi 71 años y tiene un anecdotario rico en chispeantes narraciones surgidas de los días en que sus instalaciones, sin ser vacaciones, se vieron desiertas y con la nostalgia del ambiente festivo de sus más de cien mil alumnos.

José Luis Esquivel

88.- Alciabíades y su perro

mayo 1, 2009

Un periodista no da vacaciones a su sed de aprender y por lo tanto vive en permanente cultivo del conocimiento en toda circunstancia. Por eso he querido compartir con ustedes un breviario cultural que conocí en mis años de joven universitario y que hoy se puede aplicar al caso que estamos viviendo dentro del capítulo de la manipulación de las masas.

La historia vieja nos la platicó un profesor pero está en el anecdotario de los griegos. Se llama “El perro de AlcibÍades” y tiene como tema central la argucia de este político que cuando se metió en un lío serio, para distraer a la gente ordenó cortarle la cola a su perro y entonces todo mundo perseguía al pobre perro de Alcibíades sin cola o por lo menos lo quería ver, y no hablaba de otra cosa.

Tal ocurrencia le dio muy buen resultado al político griego, pues la distracción le permitió huir de Atenas y aplacar a sus enemigos porque la “opinión pública” se olvidó del problema más grave que afrontaba entonces el país mediterráneo.

Obviamente después se fraguó el dicho de los romanos para estas circunstancias: “Al pueblo pan y circo”. Y Nicolás Maquiavelo en la Florencia del Renacimiento se volvió un paradigma en la lucha por el poder con recetas igual de controversiales.

Y ya en tiempos modernos Joseph Goebbels en la Alemania nazi de Hitler propaló sus dos frases devastadoras: “Una mentira repetida muchas veces termina por convertirse e verdad”… Y también: “Miente, miente que algo queda”.
 
Para no ir tan lejos hay que ver la forma en que George W. Bush convenció a los estadounidenses y a varios gobiernos para que no solamente lo apoyaran sino que le prestaran soldados en 2003 a fin de atacar a Saddam Hussein en Irak debido “al arsenal de armas biológicas de lo más destructivo que tenía ocultas”, cuando en realidad se trataba de ir por la conquista de los ricos yacimientos petroleros en el Golfo Pérsico, pues si bien es cierto el dictador tenía la peor fama y su pueblo sufría lo indecible, a la hora de la hora no tenía ni un pobre petardo.

Hoy he revivido estas consideraciones por tanto estruendo mediático con el virus de la influenza primero porcina, luego humana A HINI, y que cualquier gobierno pudiera aprovechar para otros fines, pues no crean que en el olimpo del poder político no conocen  el relato de Alcibíades (450 a. C – 404 a.c.), pues fue un general lleno de cualidades brillantes, pero sumamente ambicioso y sin moralidad, como un  cacique famoso de San Luis Potosí, de nombre Gonzalo N. Santos, a quien le dijeron un día que lo que estaba proponiendo no lo aprobaba la Moral, y él replicó: “Usted no se preocupe, compañero, pues la Moral es solamente un árbol que da moras”.

Ya nos pasó en tiempos del nefasto, corupto y corruptor PRI de los peores tiempos con Luis Echeverría y José López Portillo; después con el chupacabras, con el fenómeno beisbolístico de Fernando Valenzuela (la Fernandomanía) y con el Osito Panda, pues cuando más entretenidos estábamos con tantas noticias  divertidas, nos cayeron los aumentos estratosféricos en la paridad del dólar, en la gasolina, en la canasta básica, en el FOBAPROA, en la deuda externa. Por eso hay dos dichos muy propios en México: “La burra no era arisca, pero los políticos la hicieron” y “el que con leche se quema hasta al jocoque le sopla”. Nos nos vayan a sorprender ahora con otra firma a escondidas ante tanto alboroto mundial por culpa de un maldito virus que generó toda esta pandemia, con bases científicas como para hacerle caso a los médicos, nadie dice que no (“más vale prevenir que lamentar”), pero también con bases sociopolíticas como para apanicar a los más ingenuos y crearles una bárbara paranoia por pensar que a lo mejor ya se les contagió la gripe por el simple aire que respiran.

Podría ocurrir, igualmente, que al pobre de Felipe Calderón lo esté utilzando, sin que quizá se dé cuenta, algún mañoso de los que engrosan las altas esferas del poder político y financiero internacional, sin importarle las consecuencias que nos deje este fenómeno a los mexicanos en todos los órdenes. No olvidemos que hay personas sin escrúpulos que no se tocan el corazón cuando se trata de conseguir sus fines a veces engañando con lo más sagrado del ser humano que es la salud e integridad física.
 
En fin, el tema tiene tantas aristas, pero lo importante es no dejar de reflexionar en que los políticos puedan aprovecharse de tan socorrido evento para sus fines perversos en época de elecciones. Y más vale pecar de maliciosos que de tontos. (“Piensa mal y acertarás”).

José Luis Esquivel


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