Hace un tiempo
Un alquimista
Me confió un secreto
Nunca antes revelado:
“Si mezclamos”, me dijo,
“unas caricias del emplumado Quetzalcoatl
Con brisa del Texcoco,
Recuerdos de tequila
Cenizas de alguna leyenda Tolteca ya olvidada
Más lágrimas de obsidiana,
Jade, oro y turquesas de máscaras tribales,
Esencia de tortillas y tamales en frasquitos
Suspiros de manguey
Con perfume de amaneceres y atardeceres
De playa Mazunte y Cipolite;
Revolvemos cuidadosamente,
Sin apuro,
Con reparo
Nos sorprenderá la belleza de una zinia
Que erguida y orgullosa
Nos hablará de su tierra”.
Pétalos de zinias
Para secar las lágrimas
De las mujeres de Ciudad Juárez.
Marina Cecilia Kohon