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59.- La influenza en el cine

mayo 11, 2009

Se me ocurre ir al cine con las normas de contingencia debidas a la influenza, por lo que había de dejar dos asientos y una fila vacía para disfrutar de la película, ni modo, no había forma de robarle los pistaches ni las pepitas a ninguna despistada, además el menú (de la cartelera) no era muy apetecible. Había una colombiana, de hecho si hago memoria, la única buena peli de ese país sería La virgen de los sicarios basada en la novela homónima de Fernando Vallejo, pero aun así decidí correr el riesgo y aposté por Paraíso Travel del director Simón Brand.

El filme viene con un delicioso soundtrack encabezado por Fonseca, no sé si lo recuerdan por la rola Te mando flores, y algunos actores mexicanos hacen su aparición en roles secundarios como la autonombrada nueva Salma Hayek: Ana de la Reguera quien aunque no lo crean se atreve a cantar (a pujar diría yo) y el chile de todos los moles Jesús Ochoa.

El reparto principal lo forman por supuesto actores colombianos como Aldemar Correa y Angélica Blandón pero la que se roba la cinta con su actuación con sólo dos breves escenas resulta ser la quasi cincuentona pero todavía apetecible Margarita Rosa de Francisco gracias desde luego a la bien llevada dirección más que a sus dotes histriónicos, para los que suelan ver telenovelas pueden ubicarla como la protagonista de Café con aroma de mujer.

Se trata de un movie road, braceros al estilo colombiano, el director por medio de flash backs nos muestra los padecimientos para llegar a Nueva York de una pareja, a quienes luego de dorarles la píldora se les hace creer que serán transportados por una agencia de viajes llamada precisamente Paraíso Travel la cual luego de cobrarles una fortuna en dólares, les lleva en avión sólo hasta Guatemala y de allí aterrizan a la realidad no de ir en segunda sino en quinta clase, deben cruzar el Río Suchiate a nado y sufrir veinte mil penurias más, para luego atravezar por Reynosa la frontera rumbo a su otro paraíso, la ciudad de los rascacielos ya sin sus mellizas torres.

Al menos los emigrantes mexicanos saben decir yes y thank you, pero los colombianos no llegan ni a eso por lo que después de instalarse en un cuartucho el protagonista sale del edificio, mas lamentablemente se extravía, luego de su separación, se convierte en una película de búsqueda pero sólo por una de las partes, aunque la otra también busca a otra persona.

Si tienen oportunidad de verla se las recomiendo, no es la octava maravilla del mundo pero tiene algunas sorpresas, un final abierto y una grata forma para acercarnos al cine de ese país, por lo pronto le doy tres estrellas de calificación.

Mario Waits

92.-Salmos

mayo 1, 2009

En plena pandemia te miro
con tu burka
ocultabas sonrisas
mas tus ojos y dedos nerviosos
casi te delataban.

Recogí un caracol contagiado
por prisas citadinas
de reojo tus piernas
danzaban el vals oficial
en la fiesta más sola del mundo.

Tuve fiebre
dolor de garganta
influenza de estrellas
por mirarte extasiado
corralón le ha tocado a mi auto
caminante en camino hacia ti
enfermo de locura.

Tu cabello abundante
me incita a seguirte en la noche
nos comienza a llover
tu humedad es la mía
pasa un niño escurrido
te lo mando con un ramo de flores baratas
una tarjeta improvisada
te dice te deseo
olfateas gustosa
e imagino tu nariz
al trazar la señal de la cruz en mi pecho
te paras de improviso
abrazas tu Biblia
mas dejas olvidado en plena esquina
a este desconocido tan familiar
te alcanzo mientras mi mente dice
unos salmos de infancia
especie de conjuros seductores
te convido usemos mi paraguas
éste
inoportuno
se vuelve para atrás
subimos a tu coche
nos besamos
así la acuosidad de tu molusco
escarba mi garganta
quito el freno de mano
me desboco
mi mano izquierda (la maleducada)
busca desparpajada despojarte de tu ropa interior
la derecha sin imaginar lo que hace su opuesta
te acaricia en firmeza suavizada
nos espía el semáforo ámbar
vidrios polarizados
un cromo de la iglesia de los últimos días.

El calor emanado
pone a hervir los motores
me transformo en un fauno
me apaño de tus alas
recorro las doce tribus de tu cuerpo
tu bosque me conquista
tus serpientes reptan por mi espalda
nos mordemos
la sangre en las heridas
mezcla de cardo y miel
tus pezones rosados
tu entrepierna salvaje
nuestro mar es el agua impetuosa
química de basalto apasionada
tu lengua es tu bandera
ondea en mi territorio sagrado
te ataco por el flanco
las ingles
el trasero
las plantas de los pies
tus muslos me poseen en juego alambicado
somos dos gladiadores legendarios
con deseos intensos de perder la batalla
murciélagos ascetas
luego de cautiverio celibado
aletean las ansias devoradas
entonces el demonio
o Dios a través de él
nos hace hablar idiomas diferentes
confundidos
exhaustos
sin saber nuestros nombres
expulsados del huerto
somos monstruo bicéfalo
calamar epiceno
segregamos amor por cada poro
en lecho derruido
improvisado
y la muerte no importa
por un largo segundo.

Mario Waits


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